Creatividad

Creatividad

La creatividad, es decir la generación de procesos de información, productos o conductas relevantes ante una situación de destreza o conocimiento insuficiente (Penagos, 2001) tiene tanto una connotación social como individual. Es casi innegable que cuando hablamos de productos creativos, la relevancia está dada por el contexto social. Sin embargo, creo que es igualmente creativo, cuando alguien en su propia esfera personal tiene, por ejemplo, una idea nueva que le es útil. Aún siendo esta idea mil veces repetida por miles de humanos, si esta idea es nueva para quien la genera y le es útil, es creativa.

¿La pregunta es cómo desarrollar la creatividad? ¿Qué técnicas permiten su desarrollo? ¿Cuáles son las variables que le favorecen? Ya en otros trabajos he comentado algunos elementos que ayudan a desarrollar la creatividad o por lo menos a establecer condiciones mínimas que permitan el surgimiento de ideas:

Quiero ahora sumar o desarrollar algunos elementos a los ya expuestos en trabajos anteriores. Recientemente comentaba que la creatividad también puede abordarse como una actitud. Comento lo anterior porque me parece que las emociones (un componente de las actitudes) juegan un fuerte papel en el trabajo creativo. Su papel va desde ser una fuerza motivacional hasta ser una energía reguladora de las direcciones que pueda tomar la productividad creativa.

Quienes hemos participado como facilitadores de la creatividad conocemos lo importante que es la disposición de los participantes en un taller o en un proceso de asesoría. En general esta disposición la entendemos como estar abiertos a hacer las cosas con procedimientos que sabemos que ayudan a la generación de ideas. Hace tiempo que he dejado mi trabajo en el desarrollo de la creatividad al interior de las organizaciones para dedicarme a mi trabajo académico dentro de la Universidad, sin embargo una de las últimas cosas que hacía en algunos talleres de desarrollo de la creatividad era tratar de tener las condiciones de sonido de tal forma que se escuchara lo más parecido a una sala cinematográfica. La música apropiada, con el volumen apropiado más otros estímulos, pueden marcar realmente la diferencia. Piense el lector en la gran cantidad de películas que ha visto y en cómo el sonido ha sido determinante para generar la emoción. El uso del sonido es sólo un ejemplo. La emoción que favorezca a la creatividad se puede generar estimulando a cada uno de los sentidos sensoriales; cada sentido puede miles de formas de estimulación.

Además de las emociones está la apertura. Sin apertura no hay creatividad. La apertura permite tres cosas: flexibilidad, criticidad proactiva, considerar otros puntos de vista. Sin estos tres elementos difícilmente alguien mantendrá de  manera sostenida un espíritu creativo. Es cierto que en general el ser humano es creativo, es inteligente o es social, entre muchas otras cosas. Sin embargo, algunos humanos destacan más en su creatividad, en su inteligencia o en su sociabilidad. La aclaración es pertinente, porque quizá podamos encontrar algunas personas que hayan tenido alguna idea creativa en el ámbito personal y en general son bastante rígidas. Podría comprobarse fácilmente que las personas rígidas en determinadas áreas del conocimiento tienen más bien pocas probabilidades de hacer algo realmente creativo en esa área del conocimiento y, por otro lado, cuando tienen un pequeño logro creativo individual seguramente éste estuvo apareado a una pequeña flexibilidad en el área personal en donde tuvieron la idea original y relevante. Incluso aquellos que tienen destreza técnica para algunos campos pero no destacan por su creatividad, cuando resuelven algo gracias a su destreza técnica, es altamente probable que flexibilizaron el uso de la destreza o consideraron más de un punto de vista en la aplicación de la técnica. Por considerar más de un punto de vista, no hago sólo referencia a los puntos de vista de otras personas, sino a la consideración de alternativas, opciones o variantes que una sólo persona puede hacer.

La criticidad proactiva, considerada aquí como un criterio o una variable de la apertura, se refiere a una forma de evaluación cognitiva centrada en la mejora. Es frecuente que muchos facilitadores de la creatividad se centren en la “fuerza bruta” de las ideas. Es decir, tantas ideas como sea posible, evitando casi como norma los juicios de evaluación. Esto no es mala idea y creo que es bueno hacer eso. Pero también es bueno considerar que una idea puede mejorarse y cuando se observa que puede mejorarse de alguna forma se observa lo que no funciona. De hecho creo que cuando se crea se observan o generan caminos, se desechan algunos de estos caminos, se cambian por otros y se alimentan entre sí. Las personas menos creativa se centrarán en las dificultades del camino, en reafirmar el camino trazado y en negar nuevas rutas. Su trabajo también es importante, pues ayudan en la consolidación de senderos. Igualmente el creativo eventualmente necesitará pisar con paso firme para seguir construyendo. Eh ahí la importancia de la criticidad proactiva.

Una nota sobre la imagen que acompaña a esta entrada: Uso con alguna frecuencia mapas mentales para tratar organizar y visualizar mis ideas. En ocasiones esto me permite generar ideas. El mapa que pongo es el que dio pauta a este escrito, al tratar de buscar una idea para “postear”.

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