Aprendiendo con películas
Escrito por Julio César Penagos en Ene 7th, 2010 en Psicologia
La información inexacta de una película será mejor recordada que la información fidedigna si esta última fue presentada a la par de la película. Es una de las conclusiones que señala Herbert (2010) en un artículo de la revista Scientific American Mind.
Es frecuente escuchar que grandes producciones cinemátográficas de naturaleza histórica tengan graves errores históricos, por ejemplo El último samurai, Amadeus o Apocalytpo. Generalmente la respuesta que se da, es que son películas de ficción y no para enseñar historia.
El último samurai, está lleno de errores históricos. Los más notables son que fueron franceses y alemanes quienes jugaron un papel importante en la modernización de Japón en el siglo XIX y no estadounidenses. El héroe de la película es un estadounidense, que en realidad corresponde a un personaje histórico francés.
Para propósitos didácticos alguien pudiera pensar que es buena idea pasar o exhibir la película en clases, a la par de hacer precisiones sobre los errores históricos. Sin embargo, los datos indican que no es buena idea.
En un experimento, un grupo de estudiantes vio la película El último samurai, antes y/o después de leer una versión correcta de los eventos históricos. Además algunos estudiantes recibieron una especie de alerta general sobre la inexactitud de las películas con contenido histórico; otros estudiantes recibieron información precisa por ejemplo el error de la nacionalidad del héroe. La idea era ver cual método de enseñanza permitía una compresión más exacta de los eventos.
Los resultados finales indican que las películas ayudan sólo y únicamente cuando la información es la misma (lectura y película), pues cuando hay elementos contradictorios y los estudiantes tienden a tener poca claridad sobre lo qué pasó, terminan por tomar como cierta la información de la película, la cual en este caso es errónea.
Así que si alguien va a usar una película en un salón de clases convendría que seleccionara cuidadosamente el material, pues es altamente probable que a pesar de las aclaraciones sobre algunos de los errores de la película, cuando la memoria falle, se recordará mejor lo que se vio (y se tomará por cierto muy probablemente) que lo que se escuchó o leyó. Como dijera el proverbio: lo que escucho, lo olvido; lo que veo lo recuerdo; lo que hago, lo comprendo.
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