La clase creativa
Escrito por Julio César Penagos en Mar 28th, 2010 en Creatividad, Destacados
Leí hace algún tiempo el libro Cities and the creative class, de Richard Florida. A raíz de su reciente publicación en español, vale la pena hacer mención a algunos de los señalamientos centrales del texto.
El texto es bastante provocador. Para Florida, la clase creativa es un estrato (clase) socieconómico que se convierte en llave del desarrollo socio económico de las sociedades post-industriales. La clase creativa es atraída hacia ciudades que se caracterizan por estimular la tolerancia, la tecnología y el talento (las «tres T’s», para Florida). Las clases creativas buscarán lugares que en donde se viva y se dije vivir en un entorno de diversidad y modos de vida no estándares (incluyendo tipos de familia y preferencias sexuales). Estas clases también preferirán lugares que den un lugar preferencial a la población con altos estándares de educación, habilidad y talento; también preferirán ciudades que posean infraestructura tecnológica que permita la gestión de empresas o iniciativas culturales.
Richard Florida ilustra, con ejemplos de varias ciudades, como el cumplimiento de las tres t, permite el florecimiento de las clases creativas y el consecuente desarrollo de las ciudades.
El trabajo de Florida ha sido criticado por proponer una especie de élite cultural. La respuesta más frecuente es que la existencia de grupos trabajadores creativos en ambientes tolerantes y de diversidad lejos de aumentar desigualdades ayudan a eliminarlas. También es altamente probable que los grupos conservadores y orientados a la derecha en la geografía política vean con malos ojos iniciativas de fomento gubernamental a la cultura y a la diversidad.
Quizá la parte más cuestionable del trabajo de Florida en «La clase creativa» -como fue traducido el título del libro- es la falta de apoyo realmente empírico. Si bien hay ejemplos de ciudades que cumplen con las tres T y cuentan con desarrollo, es difícil establecer relaciones causales.
Sin embargo, creo que el uso de las tres T, como ejes de política pública, pueden ser mejores alicientes al desarrollo social y económico que los programas de muchos partidos políticos. La creatividad, después de todo, es a la humanidad lo que la evolución a las especies. Considerar qué la facilita para con ella potenciar el desarrollo es, por decir lo menos, plausible.
Florida, R. (2010). La clase creativa, la transformación de la cultura, del trabajo y el ocio en el siglo XXI. Barcelona: Paidós [enlace a Casa del Libro]
