Lectores fetichistas
Escrito por Julio César Penagos en May 8th, 2011 en Destacados
A algunos fetichistas les gusta asumir un carácter romántico respecto de los libros impresos. Que les quede claro: los libros impresos van en picada. Igual que buena parte de los medios impresos.
En mi caso cada vez que no encuentro la versión electrónica de un libro que quiero es para mí motivo de decepción. ¿Porqué? porque tendré que tener una versión que acumula polvo, que se desgasta, que no tiene una opción de búsqueda; porque no podré posicionar un dedo sobre una palabra desconocida para obtener su significado, porque no puedo buscar de forma automática entre lo que subrayé electrónicamente, porque ocupará un espacio que casi ya no dispongo en mi biblioteca, porque si quiero leerlo necesariamente debo ir a casa por por él, porque a fuerza debo aceptar el tamaño de letra con el que está impreso, porque si quiero viajar con él, debo reservar un espacio de acuerdo a las dimensiones ¡y peso! del libro… y podría seguir.
A veces leo el diario de forma impresa, pero en general lo hago electrónicamente. Igualmente leo algunas revistas en forma impresa, pero la mayoría lo hago vía electrónica. Por mencionar una ventaja más. Si compro un libro electrónico en Amazon, lo puedo tener tanto en el iPhone, como en la iPad como en mi computadora personal. Si me quedo en una página en una página en mi iPad, cuando lo abra en mi iPhone, el libro se sincronizará automáticamente y me mostrará en donde me quedé como todos los subrayados y anotaciones que haya hecho la iPad. Si decido continuar mi lectura en la MacBook será lo mismo.
Pero hay otras razones para suponer que los nostálgicos del romanticismo fetichista tendrán que cambiar hábitos: según la Association of American Publishers de los EEUU la caída en la venta de los libros impresos es de alrededor del 25%, mientras que el aumento en la venta de libros electrónicos es de casi el 170%. ¿Así, o más claro?
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