¿Porqué la gente no cambia?
Escrito por Julio César Penagos en Jun 27th, 2011 en Psicologia
En el número de junio/julio de 2007 de Scientific American Mind, aparece un artículo en donde Arkowitz y Lilienfeld tratan de explicar por qué la gente no cambia.
Aunque en general se afirma que cambiar es bueno, existen situaciones en donde el cambio no sólo es bueno sino es necesario. Por ejemplo en el caso de patrones de conducta que tienen efectos negativos, tales como adicción al tabaco o alcohol, obesidad. También pueden nombrarse el caso de personas que no cumplen con prescripciones médicas (entre el 50 y 65 %) o personas que abandonan la psicoterapia (alrededor del 70% en la tercera sesión).
Las buenas intenciones o promesas de año nuevo suelen no cumplirse. En este sentido, de acuerdo con Norcross, psicólogo de la universidad de Scranton, sólo el 19% de personas cambian un problema de conducta producto de su promesa de año nuevo.
Por otro lado, también existen conductas comunes en las que se engancha la gente y que deberían de ser cambiadas: celos, dependencia, agresión, violencia, enojo.
Las explicación frecuente es que la gente no cambia porque es obstinada o resistente o auto-destructiva. Sin embargo, esto resulta de poca ayuda, pues por un lado no explica y por otro son afirmaciones circulares: “como no cambias eres obstinado, como eres obstinado no cambias”.
Pueden enumerarse cuatro fuerzas que bloquean el cambio:
Diablos conocidos, que se traduce en la expresión: “más vale malo por conocido…” esto es, el status quo actual a pesar de ser desagradable es predecible, mientras que el cambio no lo es y esto genera ansiedad.
Miedo a fallar al intentar un cambio y las cosas se pongan peor.
Falsas creencias y reactancia psicológica. Las falsas creencias se traducen en creer que debe tenerse el 100 por ciento de éxito, de lo contrario es un defecto. La reactancia psicológica se refiere a la resistencia al cambio, por ejemplo pensando que la libertad de uno se reduce por que otros presionan en dirección a cambiar.
Las conductas indeseables pueden ser la única forma que conoce la persona de enfrentar algo desagradable y cambiar estas conductas puede significar perder lo único que posee la persona para lidiar con el medio. Por ejemplo la conducta alcohólica, puede aliviar el estrés y cambiar para eliminarla puede hacer suponer a la persona que quedará sin herramientas para enfrentar situaciones de estrés.
El artículo de Arkowitz y Lilienfeld termina con un chiste: ¿cuántos psicólogos se necesitan para cambiar una lámpara de luz? “sólo uno, pero la lámpara deber realmente querer cambiar”.
Fuente: Arkowitz, H. y Lilienfeld, S. O. (june/july 2007). Why don’t People Change?. Scientific American Mind, 18(3), 82-83.
[Esta entrada fue publicada originalmente en Creatividad y Ciencias Cognitivas el 25 de juno de 2007]
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