Lluvia de ideas

La lluvia de ideas no es decir unas cuantas ideas y menos decir sólo ideas que parezca que puedan funcionar. Lo anterior es apropósito de algunas sesiones de “lluvia de ideas” que en realidad pretenden serlo pero no lo son. La lluvia de ideas tiene algunos principios que le permiten funcionar. Veamos algunos:

Es muy importante que exista un facilitador que dada su experiencia pueda proporcionar el mejor ambiente posible. Alguien suficientemente flexible, tolerante, motivador, abierto y en cierta medida líder.

Si los participantes en la sesión no se conocen, será necesario hacer algún ejercicio para romper el hielo. Es difícil para mí sugerir un ejercicio para esto, porque en buena medida depende el éxito del ejercicio del facilitador y del grupo más que del ejercicio en sí. Mi ejercicio favorito es poner a la gente por columnas, de tal manera que la persona de atrás de un ligero masaje en los hombros a la persona de adelante, después media vuelta, para que los que estaban en los extremos reciban ahora masaje y finalmente termino con algún chiste en relación al tocarse, etc. Sin embargo, como comentaba antes, depende del facilitador y por supuesto del grupo.

Quizá sea recomendable para todos los grupos que se enfrentan por primera vez a una sesión de lluvia de ideas o brainstorming hacer un poco de calentamiento. Aquí puedo recomendar una actividad bastante conocida, pero que dándole contexto funciona muy bien: se elige un objeto y se pregunta ¿para qué sirve esto? en general, lo que hago es tomar un objeto que pueda aventar y se lo arrojo a un participante con la pregunta anterior; el participante responde y le pido que haga lo mismo con otro participante, hasta que empiezan a salir ideas nuevas, originales, valiosas, diferentes a la función estándar del objeto.

Una sesión típica de lluvia de idea puede ser de unos 20 minutos. En estos 20 minutos lo importante será la cantidad de ideas sobre un tema y no preocuparse por la calidad de éstas.

Quizá los principios más importantes es la prohibición de juicios de valor y de comentarios negativos de las ideas.

Se puede alentar a los participantes a dar ideas sobre las ideas que escuchen, también se puede tener una lista de tópicos preparados para irlos incorporando según vaya siendo necesario. Estos tópicos son estímulos para generar más ideas, por ejemplo “en qué lugares diferentes” “con qué gente” “conceptos” “situaciones”, etc.

Un poco de presión puede ser necesario para no perder el ritmo y generar más ideas. Los tópicos mencionados antes pueden cumplir también esta función. Además, se pueden hacer competencias; establecer metas de números de ideas altos a contra reloj; poner una meta y generar en silencio ideas durante algunos minutos; poner dos equipos a competir o bien generar en secuencia las ideas, por ejemplo un participante dice una, luego el que sigue a su lado y así sucesivamente.

La lluvia de ideas es sólo el inicio. Una vez que se tienen éstas, habrá que seleccionar algunas, darles oportunidad, evaluarlas, quizá hacer otra lluvia sobre las seleccionadas. Hay más técnicas que pueden servir. Pero por lo pronto empezar con lo anterior es importante. También es importante que el tema central esté bien establecido y clarificado para todos los participantes… la creatividad a veces requiere de cierto orden y claridad para poder existir… a veces.

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