Mente, cerebro y conducta
Escrito por Julio César Penagos en Jul 8th, 2011 en Psicologia
En el estupendo libro de Gary Marcus, El nacimiento de la mente, se establece que los genes influyen no sólo en el desarrollo del cerebro sino que también influyen en la mente y la conducta.
Un serie de estudios sobre los hábitos de recolección de comida en gusanos y moscas han demostrado que ciertos genes se relacionan con una específica conducta. Por ejemplo en el gusano C. elegans, se descubrió que unos recolectan comida en grupo y otros en solitario. Los que tienen el aminoácido valina en una región de la plantilla de proteínas de un gen conocido como npr1 son sociales, en cambio los que tienen fenilalanina en esta región crítica son solitarios. En las moscas, el gen for controla la diferencia entre moscas exploradoras y sedentarias.
Aunque como bien dice Marcus, “una cosa es mostrar una correlación y otra muy distinta, más impresionante aún, demostrar que un gen determinando ocasiona realmente un cambio en la conducta.
Sin embargo, Marcus reporta un estudio interesante, de Young y colaboradores, en donde transfirieron una región reguladora de un gen y modificaron con esto la sociabilidad de una especie de ratones, haciéndolos más sociables de lo normal. Primero descubrieron estos investigadores que la sociabilidad de los ratones estaba asociada al número de receptores de vasopresina, así que lo que hicieron fue transferir la región sí reguladora del gen de la vasopresina de un grupo de ratones de la pradera (campañoles de la pradera) altamente sociales a otro grupo de ratones menos sociales.
Igualmente otros investigadores, han producido alteraciones genéticas que tienen por resultado roedores que se acicalan hasta arrancarse el pelo hasta quedar calvos, ratones especialmente miedosos o ansiosos, ratones hiperactivos, resistentes al estrés o algunos que en situaciones de estrés son especialmente propensos al consumo de alcohol.
De acuerdo con Marcus, es improbable que un exista un gen individual para rasgos complejos, y sí es probable que muchos genes influyan de manera importante en los rasgos haciendo ajustes finos.
A continuación cito para fines educativos la parte de un párrafo importante: Otro modo en que podrían surgir diferentes áreas corticales sin depender de un marcador único para cada una es que puedan especificarse áreas concretas mediante combinaciones de marcadores moleculares que se superponen. En un tablero de ajedrez, por ejemplo, cada casilla se especifica por una combinación de dos informaciones: la fila… y la columna…Está claro que el cuerpo debe de hacer algo así, y los estudios más recientes indican que el cerebro también.
A continuación cito, para fines educativos, la parte de un párrafo importante: “Otro modo en que podrían surgir diferentes áreas corticales sin depender de un marcador único para cada una es que puedan especificarse áreas concretas mediante combinaciones de marcadores moleculares que se superponen. En un tablero de ajedrez, por ejemplo, cada casilla se especifica por una combinación de dos informaciones: la fila… y la columna…Está claro que el cuerpo debe de hacer algo así, y los estudios más recientes indican que el cerebro también”.
Es frecuente que estos temas sean debatidos a la luz de las creencias más que a la luz de las evidencias o de argumentaciones sólidas. En buena medida hay quienes favorecen alguna postura entre aprendizaje y genética más por lo que creen que debe ser que por lo que los datos indican. No conozco una materia en Psicología que se llame “Mente, cerebro y conducta”, pero hay algunas similares, que en realidad son para que un profesor con una determinada orientación de estos puntos aleccione y adoctrine a sus estudiantes, más que favorezca la exploración científica y críticas de lo que nos puede hacer humanos… o no tanto.
Fuente:
Marcus, G. (2005). El Nacimiento de la mente. Barcelona: Ariel.
[Escrito para Creatividad y Ciencias Cognitivas el 23 de julio de 2007]
Tags: Cerebro, Neurociencias, Psicologia
