Pensamiento Productivo

En general, al hablar de creatividad se hace referencia a la originalidad y a la utilidad, que son términos usados en su definición. Sin embargo, el problema de sólo usar estos términos para destacar lo esencial de la creatividad olvida la importancia del proceso creativo. ¿Cómo producir, potenciar o desarrollar la creatividad sin saber cómo ocurre? Si bien el creativo, puede hacer obras creativas sin la plena conciencia de propios procesos creativos, la pregunta cobra especial relevancia para el facilitador, para el que se encarga de hacer que otras personas usen mejor sus recursos creativos.

Se sabe que existen bloqueos a la creatividad y que estos pueden ser clasificados como bloqueos culturales, perceptuales o emocionales. Algunos facilitadores de la creatividad recurren a estrategias para ayudar a ciertas desinhibiciones que permiten superar los bloqueos. También se sabe que existe multitud de técnicas para encontrar respuestas creativas a problemas. Estas técnicas en general hacen uso de fórmulas asociativas para desarrollar ideas originales. Sin embargo, he observado que la mayor parte de las técnicas o estrategias para potenciar a la creatividad dependen en buena medida de que quien las usa en el fondo tenga la apertura y los recursos necesarios para usarlas. Lo que resulta en poco beneficio para la mayoría, pues es como si una pastilla para el dolor de cabeza sólo funcionara en las personas que tienen la tendencia a disminuir sus propios dolores de cabeza.

Algunos procedimientos para resolver problemas, los más sistemáticos, depende menos de tendencia natural de la persona a formular heurísticos. Sin embargo, aún estos procesos son bastante dependientes de la creatividad natural de la persona, como en un reciente estudio encontramos. Si bien puede parecer obvio que el más creativo puede encontrar más respuestas creativa con el uso de cierta técnica, que el menos creativo. La cuestión de fondo es que quizá el menos creativo no le sirve de mucho la técnica y el más creativo usó la técnica como igual pudo haber usado cualquier otra herramienta para encontrar una solución a su problema o para definirlo mejor.

¿Qué puede entonces ayudar a que una persona sea más creativa? Copio una respuesta que di hace tiempo en una entrevista para la revista Quo: ¿cómo desarrollar nuestra creatividad? Es importante empezar por la disciplina. Para ser más creativos tendremos que dedicarle más tiempo de estudio a nuestros ámbitos de desempeño, sean el taller, la cocina o el laboratorio. Nuestras acciones pueden ser agradables y creativas en la medida en que se hagan bien y se conviertan en un reto. Para disfrutar algo es importante añadir, tal vez con más frecuencia de la esperada, complejidad. Es cardinal dar la oportunidad a las ideas que germinen y modificarlas tanto como sea posible. Resulta enriquecedor conocer otros ámbitos por muy diferentes que sean. Buscar en uno mismo lo que nos hace diferentes y usarlo de manera productiva.

Buena parte de las afirmaciones anteriores están relacionadas con formas de comportamiento que pueden ser consideradas actitudes. Para la psicología social, una actitud es una “reacción evaluativa favorable o desfavorable, hacia algo o alguien, la cual se manifiesta en las creencias propias, sentimientos o comportamiento deliberado” (Mayers, 2005). Es decir, pareciera ser que cuando una persona está teniendo un proceso significativamente creativo, está juzgando que los problemas pueden resolverse si se piensa y se actúa de manera flexible, abierta y propositiva.

Es por ello que quizá convenga reconsiderar el término pensamiento productivo, propuesto inicialmente por Wetheimer en la psicología de la Gestalt. Bajo este enfoque, el pensamiento productivo se produce ante un estímulo que causa un desequilibrio que conduce a reorganizar el campo percepetual, permitiendo así nuevas relaciones y asociaciones. Esta reorganización perceptual se denomina percepción positiva y requiere de disposiciones comportamentales como las actitudes mencionadas arriba.

Algunos autores contemporáneos también han usado circunstancialmente el término pensamiento productivo en relación con la creatividad e incluso como sinónimo, pero el término ha perdido fuerza en la actualidad.

La ventaja de hablar de pensamiento productivo en lugar de creatividad es que el término es para un proceso que está relacionado a componentes cognitivos, actitudinales y afectivo – comportamentales. En este sentido cabe hacer notar que los procesos cognitivos superiores al enferentar un problema requieren no solamente de la razón sino de la intervención razón-emoción y que esto último es una entidad probablemente inseparable.

Regresando a la pregunta establecida al principio de este escrito: ¿Cómo producir, potenciar o desarrollar la creatividad? Si bien adelantaba una respuesta arriba, quizá la respuesta clara sea: 1) facilitando las áreas de oportunidad en donde las personas puedan empezar a ser flexibles, productivas y abiertas.

Más adelante daré algunas guías para lograr esto.

[Aparecido el 30 de mayo de 2007 en Creatividad y Ciencias Cognitivas. Estamos migrando todos los blogs para penagos.net]

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2 Comments para “Pensamiento Productivo”

  1. […] ello es no desarrollable a voluntad. Se puede empezar por una actitud que favorezca la apertura al pensamiento productivo, se puede empezar por tratar de emprender cada día nuevos retos que finalmente conviertan a la […]

  2. […] serán sustanciales al inicio de la gesta creativa, y es muy probable que la idea creativa, o el pensamiento productivo, no surja si no se cuenta con un entorno libre, flexible y abierto. […]

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